DENUNCIA PÚBLICA SOBRE EL DETERIORO DE LAS COSTAS DE MARGARITA

Por: Doctor Luis López Marcano
Nueva Esparta - Isla de Margarita - Venezuela


Las costas de la Isla de Margarita constituyen uno de los patrimonios naturales más importantes de Venezuela y del Caribe. Durante décadas han sido el soporte de nuestra economía turística, de nuestra cultura insular y de la identidad histórica del estado Nueva Esparta.

Sin embargo, en los últimos años se ha producido un deterioro alarmante y progresivo de nuestras playas, cuya responsabilidad institucional recae directamente sobre el organismo encargado de la protección ambiental del país, hoy denominado Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo, sucesor del antiguo Ministerio del Ambiente.

Resulta público y notorio que se han otorgado autorizaciones, permisos o tolerancias administrativas para la construcción de hoteles, posadas, restaurantes y otras infraestructuras turísticas dentro de la franja de protección costera, incluso en muchos casos dentro de los primeros ochenta metros contados desde la línea de pleamar, área que constituye dominio público y zona de protección ambiental.

Estas autorizaciones han provocado consecuencias graves y visibles:
  • La ocupación indebida del espacio natural de las playas.
  • La alteración de la dinámica natural del litoral.
  • La destrucción de dunas y vegetación costera.
  • La aceleración de los procesos de erosión marina.
  • La reducción progresiva del ancho natural de nuestras playas.
  • La pérdida irreversible de espacios públicos que pertenecen a todos los venezolanos.
Las playas no son propiedad privada ni pueden ser apropiadas por intereses particulares. Son bienes del dominio público que el Estado está obligado a proteger en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

La permisividad administrativa frente a estas construcciones, muchas de ellas levantadas prácticamente sobre la línea de playa, constituye una violación del deber constitucional de proteger el ambiente, preservar los ecosistemas costeros y garantizar el acceso público al litoral.

Como consecuencia de estas políticas erradas o de la ausencia de control ambiental, hoy observamos con preocupación cómo algunas de las playas más emblemáticas de Margarita han perdido parte significativa de su extensión natural, comprometiendo seriamente el equilibrio ecológico del litoral y el futuro turístico de la región.

Ante esta realidad, denunciamos públicamente la responsabilidad institucional del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo por la permisividad y falta de control en la protección de las zonas de retiro costero en la Isla de Margarita.

Igualmente exigimos:
  • La realización de una auditoría ambiental y jurídica sobre todas las autorizaciones de construcción otorgadas en zonas de protección costera.
  • La revisión y eventual nulidad de los permisos que hayan violado la normativa ambiental.
  • La paralización inmediata de nuevas construcciones dentro de la franja de protección litoral.
  • La adopción de un plan urgente de recuperación y restauración de las playas afectadas.
  • La restitución del dominio público costero para el disfrute de todos los ciudadanos.
Las costas de Margarita no pueden seguir siendo sacrificadas por decisiones administrativas irresponsables o por intereses económicos de corto plazo. Su preservación es un deber del Estado y un derecho del pueblo venezolano.

La defensa de nuestras playas es también la defensa del patrimonio natural de Venezuela.

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