Explota acusación: Expedientes revelan nexos de Diosdado Cabello con el cartel de Sinaloa y grupos armados
Por: Redacción
Fuente: Ciber Cuba
Expedientes del Departamento de Justicia de EE. UU. revelan vínculos de Diosdado Cabello con narcotráfico, incluyendo el cartel de Sinaloa, y operaciones con grupos armados en Venezuela y Colombia.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos puso el foco en Diosdado Cabello —señalado como uno de los hombres más influyentes del chavismo— dentro de una investigación que, según documentos citados por el diario colombiano El Tiempo, describe una presunta red internacional de tráfico de cocaína con conexiones con grupos armados ilegales colombianos y referencias al entorno del cartel de Sinaloa, incluido Joaquín “el Chapo” Guzmán, hoy preso en Estados Unidos.
De acuerdo con esos expedientes, uno de los episodios centrales se remonta a abril de 2006, cuando un avión DC-9 despegó del Aeropuerto Internacional de Maiquetía (Venezuela) con 5,6 toneladas de cocaína de alta pureza con destino a Ciudad del Carmen, en el estado mexicano de Campeche.
El documento señala que la aeronave habría partido desde el hangar presidencial y que en la operación iban únicamente el piloto y su copiloto.
Al llegar a México, el copiloto —identificado como Miguel Vicente Vázquez Guerra— fue detenido, mientras el piloto logró escapar.
Según la investigación citada, Vázquez Guerra era un piloto de confianza de “el Chapo” Guzmán.
El cargamento, según el reporte, estaba destinado a ser transferido a otra aeronave en la que viajarían presuntos miembros del cartel de Sinaloa, “con la anuencia de funcionarios” del régimen venezolano.
El texto atribuye el vínculo de Cabello con esa operación a su supuesto control sobre figuras clave de seguridad e inteligencia.
En los documentos judiciales citados se afirma que la droga habría sido trasladada por cinco camionetas a través de Caracas hasta el hangar presidencial, bajo custodia de la Guardia Nacional; y que el plan de vuelo del DC-9 habría sido autorizado por Vassyly Villarroel, capitán retirado de la Guardia Nacional Bolivariana, quien —según el expediente— habría recibido sobornos para facilitar la operación.
Cabello sobornado
Tras la incautación en México, Villarroel habría avisado a colaboradores venezolanos que era necesario pagar un soborno de 2,5 millones de dólares a Cabello para “proteger” a los funcionarios que participaron en el embarque.
El texto precisa que ese testimonio proviene de Villarroel, capturado en 2015, y que forma parte del expediente en Estados Unidos.
El documento añade que Villarroel también habría trabajado con narcotraficantes colombianos como Daniel “el Loco” Barrera y los hermanos Luis Enrique y Javier Antonio Calle Serna (“los Comba”), señalados como líderes de Los Rastrojos, lo cual habría permitido a esos capos usar territorio venezolano como refugio y ruta de tránsito para enviar grandes volúmenes de cocaína.
También menciona como figura relacionada al empresario Walid Makled y apunta a mecanismos de pago de sobornos a oficiales de alto rango, según fuentes citadas por el medio colombiano.
El ELN en la mira
La investigación citada no se limita a hechos antiguos. Según el texto, existirían evidencias recientes que vinculan a Cabello con actividades de narcotráfico en colaboración con el ELN (Ejército de Liberación Nacional), la Segunda Marquetalia y disidencias de las FARC.
Entre las pruebas mencionadas figuran registros de viajes de Cabello a pistas clandestinas administradas por el ELN en la frontera colombo-venezolana durante 2022 y 2024.
De acuerdo con el expediente descrito, la cocaína habría salido de Venezuela en vuelos aprobados por altos mandos militares y mediante operaciones clandestinas para evitar detecciones en Sudamérica y Centroamérica.
El documento agrega que, a finales de 2024, Cabello habría recibido ganancias directas de la droga y que en 2025 narcotraficantes colombianos discutieron con un colaborador suyo la continuidad del tránsito por Venezuela.
La estructura delictiva mencionada incluiría a un grupo denominado “los Generales”, descrito como altos mandos militares venezolanos que sostendrían al régimen y participarían en negocios ilícitos.
El texto sostiene además que el control de Cabello sobre el aparato de inteligencia y colectivos armados se articularía a través de su primo Alexis José Rodríguez Cabello, identificado como director del Sebin.
El documento también indica que Estados Unidos mantiene abiertos dos procesos federales contra Nicolás Maduro y altos funcionarios por cargos de narcoterrorismo, y que en una acusación formal aparecen, además de Maduro, Cilia Flores y el propio Diosdado Cabello, junto a los exgenerales Hugo Armando “Pollo” Carvajal y Clíver Alcalá.
Asimismo, menciona a colombianos señalados como Iván Márquez (Segunda Marquetalia) y Jesús Santrich, sobre quien afirma que fue abatido en Venezuela durante un operativo militar.
Los hechos investigados abarcan desde 1999 hasta 2020 y describen una colaboración persistente entre funcionarios del régimen venezolano y líderes insurgentes colombianos para el envío de toneladas de cocaína, con supuestos acuerdos entre el “Cartel de los Soles”, disidencias y el cartel de Sinaloa, y el papel de testigos colaboradores como Marlon Marín aportando detalles sobre encuentros y coordinación.

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