El nuevo tablero de Medio Oriente: Roni Kaplan advierte sobre Hezbolá, Venezuela y la amenaza global contra Israel. “Irán es el cerebro de todo”
Por: Carolina Flechas Anzola
Fuente: SEMANA
El exvocero de las Fuerzas de Defensa de Israel para América Latina habló con SEMANA sobre el escenario de Israel y Gaza en 2026: una reconstrucción supeditada al desarme de Hamás, el papel de Irán en el terrorismo regional y su influencia a través de Hezbolá, incluso en Venezuela.

Roni Kaplan, exportavoz de las FDI, asegura que el alto al fuego con Hamás no marca el fin del conflicto sin un desarme total. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana.
“Venezuela fue el principal país aquí en América Latina que permitió la injerencia profunda de Irán”, así lo aseguró Roni Kaplan, experto en Medio Oriente y exvocero de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para Latinoamérica, al referirse al rol y los tentáculos que el régimen iraní ha desplegado, con la presencia de grupos terroristas como Hezbolá, lo que, advirtió, representa una amenaza para Occidente.
Kaplan explicó en entrevista con SEMANA, cómo la influencia de Irán hizo que Venezuela se convirtiera en la puerta de entrada para que “los grupos de narcotráfico, lavaran dinero aquí en América Latina y ese dinero lo exportaran de alguna manera para que fuera utilizado por parte de Hezbolá” con el fin de atacar a Israel.
En medio de ese panorama y de las advertencias sobre lo que esto representa, el también oficial de la reserva analizó la situación actual del régimen iraní como principal arquitecto del conflicto regional, pues, mientras reprime con violencia las protestas internas, sostiene que sigue operando a través de milicias aliadas más allá de sus fronteras.
Al mismo tiempo, fue muy crítico con los efectos de la guerra, que alimentaron una ola de antisemitismo en el mundo occidental, donde —dice— se acusa a Israel de genocidio mientras se guarda silencio frente a los crímenes, torturas y violaciones de derechos humanos contra la población iraní, que busca liberarse del régimen del ayatolá Ali Jamenei.
Pero también está la expectativa frente a lo que será este 2026 para Israel, tras el alto al fuego con Hamás y los llamados internacionales para reconstruir Gaza. Ese no es el siguiente paso dentro del plan diseñado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para conseguir la anhelada paz, sino el desarme total del grupo terrorista: “No podemos permitir que nuestros hijos vivan bajo la amenaza permanente del terrorismo”.
En ese diálogo con SEMANA, además de referirse a la guerra cultural que los judíos han tenido que enfrentar en distintas partes del mundo, habló sobre su reciente visita a Colombia y manifestó preocupación por el rumbo político del país.
SEMANA: Han pasado dos años desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. ¿En qué punto se encuentra hoy Israel, no solo en términos de seguridad, sino también frente al desgaste político y social que ha dejado una guerra prolongada?
Roni Kaplan (R. K.): La realidad es que estos dos años estuvimos luchando contra una coalición liderada por Irán. Empezó con la masacre de Hamás el 7 de octubre contra civiles israelíes, continuó con cada uno de estos siete frentes (Gaza, Líbano, Yemen, Siria, Cisjordania e Irak) que nos atacaron, y fuimos ajusticiando uno por uno durante la guerra.
Nosotros entendemos que el balance de poder en el Medio Oriente cambió de tal manera que hoy Israel logró devolver su disuasión ante nuestros enemigos, mientras que este eje proiraní, liderado por los iraníes —valga la redundancia—, básicamente ha perdido en parte su poder, mientras que aún la situación no es ideal en ninguno de los límites. En términos generales, geopolíticos, creo que se han solucionado o, por lo menos, se ha paliado una parte importante de los problemas de seguridad que tenía Israel durante toda esta guerra, lo que no significa que hayan desaparecido. Nuestra gente sigue intentando levantar cabeza.
SEMANA: En ese contexto, ¿qué cambió de manera irreversible en la sociedad israelí y en su vida pública entre el antes y el después del 7 de octubre?
R. K.: Yo creo que es difícil decir. Nosotros estábamos algo separados antes del 7 de octubre. Los próximos días, los próximos meses, van a decir si logramos una lección aprendida de que, básicamente, la unión hace la fuerza. El 6 de octubre había israelíes que no querían vivir los unos con los otros, y el 7 de octubre millones de israelíes estuvieron dispuestos a morir los unos por los otros.
Esto creo que es el punto central y, por sobre todas las cosas, ahora la moral de nuestro pueblo, con todos los traumas existentes, con todos los amigos que perdimos, con todas las tragedias que se vivieron, nos muestra que cuando nosotros estamos juntos y cuando salimos a luchar, es posible también revertir una situación como la del 7 de octubre, que, repito, semanas más tarde, había siete frentes atacando a Israel y nosotros logramos revertir eso. Llevó tiempo, pero en eso estamos.
SEMANA: El primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que Israel no permitiría impunidad tras los ataques y que respondería contra todos sus enemigos. Más allá del plano militar, ¿qué mensaje político y de disuasión envía esta operación al escenario internacional y a los actores que desafían la seguridad de Israel?
R. K.: Le demuestra al mundo que la cultura es todo lo que un pueblo hace, cree y transforma para satisfacer sus necesidades, empezando por la supervivencia, y que Israel salió a una guerra por la supervivencia para un día conseguir la paz. Todavía es temprano decir cuándo, pero básicamente, si nosotros dejásemos las armas, estaríamos poniendo en peligro nuestra existencia, mientras que si los grupos terroristas dejaran las armas, habría estabilidad y habría finalmente paz. Ellos intentaron terminar con nosotros y nosotros salimos una vez más ante la amenaza, mucho más fortalecidos, pero no sin pocas cicatrices.
SEMANA: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, logró que se acordara un alto al fuego. Y después viene todo un plan, entre los cuales uno de los puntos es el desarme de Hamás y la reconstrucción de Gaza. ¿Es viable en este 2026 que eso se cumpla o es un alto al fuego como una pausa táctica que no sea sostenible? ¿Qué temores hay?
R. K.: Nosotros estamos avanzando ahora hacia la siguiente etapa de nuestro plan. Hemos escuchado las voces de la comunidad internacional y también de todo tipo de medios de comunicación que llaman a la reconstrucción inmediata de la franja de Gaza. Tenemos que ser muy claros en este sentido: la próxima fase no es la reconstrucción. La próxima fase es el desarme de Hamás y la desmilitarización total de la franja de Gaza, porque no podemos permitir que nuestros hijos y nietos vivan bajo el yugo de un grupo terrorista como Hamás.
Así que está en el supremo interés de Israel avanzar, ir hacia adelante en todo lo que tiene que ver con llegar a la próxima fase de inmediato y no permitir ningún tipo de retraso. Estamos en eso, tenemos un plan, tenemos una misión, la estamos ejecutando y es importante que el mundo nos tenga fe. Así como dijimos que vamos a devolver hasta el último secuestrado, así también vamos a terminar desmantelando las capacidades militares y gubernamentales que se traducen en el desarme de Hamás y la desmilitarización de Gaza, y luego van a llegar a las siguientes fases. Cuanto más rápido se desmilitarice Gaza, más rápida va a ser la reconstrucción de la misma.
SEMANA: Irán atraviesa un momento de fuerte tensión interna, con protestas crecientes junto a los golpes a su infraestructura estratégica, mientras el régimen responsabiliza a Estados Unidos e Israel por la crisis. ¿Cómo interpreta Israel este escenario? ¿Existe el riesgo de una nueva escalada regional o las advertencias de Washington han logrado contener, al menos por ahora, una reacción directa de Teherán?
R. K.: Detrás del apagón de internet, Irán sigue masacrando a su propia población civil y el régimen de los ayatolás se está comportando realmente de una manera brutal contra un pueblo que está intentando luchar por su libertad y no hay cosa más genuina que eso. Nosotros, como Fuerzas de Defensa de Israel, estamos fortaleciendo capacidades defensivas, mejorando todo el tiempo la preparación y estamos prontos para cualquier tipo de ataque de Irán y también prontos para cualquier tipo de contraataque.
Ahora, las Guardias Revolucionarias, las mismas que han sembrado terror e inestabilidad en el Medio Oriente a lo largo de décadas, son ahora las que están reprendiendo la rebelión, liderando la masacre de los ciudadanos iraníes. Nosotros estamos viendo también que la Unión Europea en este momento se ha abstenido de declarar a las Guardias Revolucionarias como una organización terrorista y la realidad es que este régimen iraní representa una tremenda amenaza para el orden regional, para el orden global.
De la misma manera que promovió el terrorismo en Medio Oriente y en el mundo, está asesinando a su propio pueblo. Es muy interesante ver cómo en América Latina algunas fuerzas pseudoprogresistas que han salido a las calles para de alguna manera apoyar al radicalismo islámico en nombre de un tema de civiles en la Franja de Gaza, no han dicho una palabra de los civiles en Irán, lo que muestra el fraude que estamos viviendo en torno a una parte de quienes toman decisiones políticas, una parte de la prensa, una parte de la academia, que están básicamente desarrollando o están estableciendo una industria de mentiras en torno a Israel.
Nosotros estamos siguiendo de cerca los acontecimientos, estamos condenando enérgicamente todos los actos de matanza masiva a civiles inocentes, y es importante decir que no tenemos ninguna hostilidad contra el pueblo iraní. Una vez, si un día se va el régimen de Irán, nosotros vamos a volver a restablecer las relaciones con quien vaya a tomar el liderazgo y vamos a poder vivir en paz, y estoy seguro de que, sin este régimen, el Medio Oriente va a ser una zona mucho más pacífica para todo el mundo.
SEMANA: Irán ha extendido su influencia más allá de Medio Oriente hacia América Latina, particularmente en Venezuela, donde Israel ha advertido sobre la presencia de Hezbolá. Desde una perspectiva de seguridad regional, ¿qué riesgos representa hoy esa red para América Latina? ¿Cómo podría impactar un eventual debilitamiento del régimen iraní en la operatividad y el reacomodo de esos grupos en la región?
R. K.: Efectivamente, Venezuela fue el principal país en América Latina que permitió la injerencia profunda de Irán en esta zona y de otros contrincantes de los Estados Unidos, y eso explica, de alguna manera, esta nueva doctrina de seguridad nacional americana, de por qué pasó lo que pasó el día 3 de enero (la captura de Nicolás Maduro).
Los venezolanos, por ejemplo, tenían una fábrica de drones en conjunto con los iraníes en tierra venezolana; además, se convirtió en la puerta de entrada de los grupos de narcotráfico para lavar dinero aquí en América Latina y luego ese dinero exportarlo para ser utilizado por parte de Hezbolá, que es el brazo armado de Irán, en el norte de Israel. Así que ese dinero, a veces lavado de los grupos terroristas, acá termina en compra de armamento contra civiles israelíes en el propio Medio Oriente.
Yo creo que si el régimen iraní cae y si hay mucho menos financiación, entonces es muy probable que pierda mucho vigor todo este tipo de grupos terroristas.
SEMANA: En el caso de Hamás y Hezbolá, organizaciones que han golpeado a Israel durante años, suele plantearse que la eliminación de sus líderes no garantiza su desaparición y que estas estructuras pueden regenerarse. Si Hamás se niega a desarmarse, ¿existe el riesgo de que vuelva a fortalecerse o de que surjan nuevas formas de esa amenaza? ¿Cómo evalúa Israel ese escenario?
R. K.: Sí, pero justamente el que está detrás de todo esto, y es algo que quizás estuvo mal entendido en el mundo a lo largo de la guerra, es Irán. Durante 30, 40 años, desde el principio del régimen, en su doctrina subnacional estableció este programa o esta estrategia de hacer un anillo de fuego en torno a Israel durante todo este tiempo para que, el día que se dé la orden, todos estos frentes ataquen a Israel al mismo tiempo.
Israel es, en tamaño, un sexto del 1 % del Medio Oriente. Entonces, la situación es que fue el mismo Qassem Suleimani, el líder de las Quds de las Guardias Revolucionarias, que fue neutralizado por los americanos al final de la primera administración de Trump, el mentor de toda esta estrategia. Así que si no están en Irán, entonces hay mucho menos financiación, hay mucho menos know-how, hay mucho menos equipamiento, hay mucho menos entrenamiento; hay mucho menos de todo esto hacia todos estos tentáculos aquí en el Medio Oriente.
SEMANA: Además de Hamás y Hezbolá, Israel enfrenta amenazas desde otros frentes, como los hutíes en Yemen. De cara a 2026, ¿cómo evalúa Israel ese riesgo? ¿Los recientes ataques lograron neutralizar de forma significativa su capacidad operativa o sigue siendo un frente activo dentro del conflicto regional?
R. K.: A 1.800 kilómetros de Israel nos comienzan a atacar varias semanas después del 7 de octubre; son llamados a la bandera, como dice esta coalición liderada por Irán, y desde entonces nos lanzaron más de 450 misiles balísticos. En respuesta, nosotros, durante la guerra, alcanzamos la posición de más de la mitad de los líderes militares en ese momento, de los hutíes en el Yemen, pero esto es justamente la demostración de lo que es el terror global.
Ellos, por un lado, aterrorizaron a Israel, pero, por otro lado, también impidieron la libre navegación de las rutas marítimas por el estrecho Bab el Mandeb, en el que ellos se encuentran, y eso representa un problema para todo el mundo, no solamente para Israel; es un problema global, es un terrorismo global intentando saquear barcos, secuestrar, etc. Lo que muestra es que Israel estaba luchando no solamente por la sociedad israelí; el 7 de octubre nosotros fuimos la trinchera de Occidente en la lucha contra el radicalismo islámico de corte yihadista.
Lamentablemente, parte de Occidente no lo comprendió y una parte que no lo comprendió está absolutamente callada con respecto a Irán en este momento.
SEMANA: Y frente a esa línea de contención que usted dice que es Israel ante el avance del extremismo islámico hacia Occidente, crecen las protestas en Estados Unidos y Europa que acusan a su país de genocidio, al tiempo que aumentan las alertas de seguridad en varios países europeos. Desde su perspectiva, ¿qué riesgos enfrenta hoy Occidente frente a la expansión del islamismo radical y cómo se inscribe Israel en ese escenario?
R. K.: Básicamente perder nuestros valores y que las sociedades tengan otro tipo de valores bajo un islam radical, y el propio Irán lo establece de esa manera en su país, donde la soberanía, es decir, la religión está solapada con el Estado y este se maneja de acuerdo a la sharía, de acuerdo a la ley islámica, volviendo para atrás todos los derechos civiles, liberales, democráticos, que hemos conseguido como civilización occidental basadas en la cultura judeocristiana y en Grecia, en la cultura griega, desde Santo Tomás de Aquino hasta John Rawls, o sea, prácticamente los últimos 800 años.
Se le culpa a Israel de genocidio y es importante que se sepa que, en los números de los que se están hablando ahora, por cada terrorista muerto que hubo en Gaza, que es un objetivo legítimo en la guerra, murieron 1,5 civiles en la franja de Gaza. ¿Es mucho? Es muchísimo. Ojalá hubiesen muerto cero civiles en la franja de Gaza y se lamenta profundamente; es la triste y la terrible realidad de una guerra.
Tenemos que mirar también que en este tipo de guerras urbanas, Hamás se mimetizó, se incrustó durante 18 años detrás de esta operación civil. ¿Qué pasó en otras guerras urbanas en esta época de la humanidad? En Irak, por cada terrorista muerto, donde no participó Israel y participaron los mejores ejércitos del mundo, hubo cuatro civiles muertos. En Afganistán, por cada terrorista muerto, murieron nueve civiles. Nunca nadie habló de genocidio, pero cuando el judío es el que está participando en la guerra, ahí sí se habla de genocidio.
Nosotros somos un pueblo que sufrimos el crimen más grave que un pueblo puede haber sufrido en la historia de la humanidad, y aun así, siempre miramos para adelante, intentando llegar un día a vivir en paz, o por lo menos vivir en tranquilidad o vivir con seguridad. Mientras tanto, ¿qué es lo que dice la carta magna de Hamás? Israel existe y continuará existiendo hasta que se lo elimine, así como eliminaron a muchos otros. Si Israel hubiera podido, no habría matado ni a un solo civil en la franja de Gaza.
SEMANA: Tras el 7 de octubre se conocieron imágenes y testimonios de los secuestrados por Hamás: condiciones inhumanas de cautiverio, torturas y cómo los tenían en los túneles. ¿Dónde cree que se está rompiendo la narrativa? ¿Por qué, pese a los testimonios de las víctimas, ese mensaje no logra imponerse en el debate global?
R. K.: No cabe duda de que eso hay un mea culpa y, al parecer, nosotros no estamos siendo capaces de dar a conocer lo que realmente sucedió. Yo estuve los días después del 7 de octubre en los kibutz. No se imaginan la violencia que había sobre los cuerpos de las mujeres. El odio a la mujer. La mutilación de senos, de partes del cuerpo de la mujer. Las chicas de 22, 23 años, tiradas en el piso, en el sitio de la Fiesta Nova, con toda la zona de la pelvis ensangrentada.
Yo no he visto, y no conozco lo suficiente, pero realmente no he visto a una parte importante de los grupos feministas acá, en la misma Colombia, los grupos feministas pseudoprogresistas, decir algo con respecto a eso. Cero, nada. ¿Qué están diciendo ahora estos grupos con respecto a la brutalidad con que está reprimiendo el gobierno, el régimen iraní, a su propia población dentro de Irán?
Nosotros sí triunfamos en una guerra de armas contra una coalición liderada por Irán, pero quizás no logramos triunfar, y hasta nos ganaron, en una guerra cultural en la que Catar y su imperio comunicacional llamado Al Jazeera, como eje central, esparcieron y difundieron en el mundo una industria de mentiras con respecto a Israel. Y la gente no conoce, hay muchísima ignorancia en todo esto, que Israel no solamente lucha según el derecho internacional humanitario, sino que lucha de acuerdo a la moral judeocristiana.
Por detrás de cada ataque en la franja de Gaza hay una necesidad militar. Les mandamos cientos de millones de panfletos, mensajes de texto, llamadas telefónicas, mensajes en redes sociales, etcétera, etcétera, a la población civil en Gaza para que salgan de zona de combate durante la guerra, para que salgan de zonas de peligro. Hamás les dice: ‘quédense allí’… Hay mucho daño colateral; o sea, reconocemos profundamente el sufrimiento del pueblo en Gaza, es un sufrimiento que es profundo, pero la responsabilidad es de uno solo: de Hamás, que comenzó la guerra, que nunca estuvo dispuesto a liberar a otros secuestrados y que nunca estuvo dispuesto, digamos, hasta cierto punto, hasta el tiempo del cese de fuego.
SEMANA: ¿Cómo observa hoy a Colombia en medio de las tensiones diplomáticas con el actual gobierno y frente al aumento de un discurso que algunos sectores consideran antisemita? ¿Qué implicaciones puede tener ese clima para la relación bilateral y para la comunidad judía en el país?
R. K.: Me encontré con una Colombia y con mucha gente amiga muy preocupada por la situación política. No creo que tenga la potestad para referirme a las altas esferas, pero sí creo que nosotros tenemos que volver a fortalecer con creces las relaciones internacionales, pues tenemos relaciones profundas.
Yo trabajé mucho con el ejército colombiano en mis funciones hasta el año 2012, como jefe de enlace con los ejércitos de América Latina y de África, y había un trabajo constante en la lucha contra el narcotráfico, contra la guerrilla, el narcoterrorismo. Esa es una de las razones también por las que vine a Colombia a construir en términos de energías renovables, de ciberseguridad, de agrotecnología, de foodtech.
Hay mucho para hacer en Colombia… Creo que lo mejor que podemos hacer es ver nuestras fortalezas, cómo podemos hacer un win-win, o sea, tener una dinámica de ganar-ganar en vez de estar desgastándonos en una retórica que está absolutamente obsoleta y que además también quedó completamente al descubierto en la medida en que no logró criticar lo que ha hecho el régimen iraní con su población civil.
SEMANA: En este 2026, ¿cuál considera que es el mayor desafío que enfrenta hoy Israel, tanto en el plano de la seguridad como en el político y social?
R. K.: Tenemos varios desafíos. Uno, seguir siendo productivos en cada uno de nuestros frentes, intentando seguir cuidando a nuestra población civil y minimizar cualquier tipo de acto terrorista. Dos, la cuestión de volver a salir al mundo con mucha más fuerza, generar cooperación; no queremos vivir solamente con nuestra espada. Cuando tenemos que vivir por nuestra espada y no nos queda otra, lo hacemos, pero tenemos que volver a establecer esas relaciones. Y en ese sentido, lo que hablábamos de Colombia, creo que aquí hay una oportunidad gigante con un socio estratégico que hemos tenido, mejor dicho, con un país que hemos sido amigos durante muchos, muchos años. Y en tercera instancia, es un desafío interno: tenemos que ser capaces de ver lo que nos une a nosotros como pueblo.
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